Ciencia y religión, ¿divocio o separación vacacional?

ciencia vs religión vegetabernaComo cada año en Biocultura Barcelona, me paso por el stand de Librería Equilibrio Humano, y me compro unos libros, de diferentes temáticas. De los que me he traído este año a casa, hay uno que me ha hecho pensar:

“Los Grandes Iniciados” de Édouard Schuré.

 

Empieza con una cita de Claude Bernard “Persuadido estoy de que llegará el día en que el fisiólogo, el poeta y el filósofo, hablarán el mismo lenguaje y se entenderán todos” y a continuación empieza con una maravillosa frase, que es el tema de hoy: “El mayor mal de nuestro tiempo es que la ciencia y la religión aparecen como fuerzas enemigas e irreductibles”ciencia vs religión vegetaberna

Impresionante frase, hace mucho tiempo que pienso en eso y voy a compartir mis observaciones.

 

Me viene la idea de las disputas que la religión ha ocasionado. Cristianos contra judíos, contra musulmanes, contra griegos, la Inquisición, y muchas más. Y yo me pregunto cómo puede ser que se llegara a tales extremos de brutalidad y violencia en nombre de unas ideas, de unas creencias o de unos dogmas. Y más cuando, en lo fundamental, todas las religiones están de acuerdo, sólo discrepan en los detalles; y este fue (y continúa siendo en algunos lugares) motivo suficiente para quererse imponer por la fuerza al otro. ¿Quizá la humanidad deba aprender a callar y escuchar un poquito más? Ahora sabemos que todos estaban equivocados porque todos tenían razón. Así que ni una sola lágrima de sangre derramada valió la pena. En una época en que la existencialidad se explicaba a través de la creencia en algo tan poderoso como la fe de cada persona. Nos matamos por ello, que desgracia.

 

Por añadidura, la desgracia de hoy es otra, lo suficientemente distinta como para que lo percibamos distinto y lo suficientemente parecida como para que podamos verla si miramos de más lejos, si somos capaces de abstraernos. ¿A qué me refiero?

La ciencia contra la ciencia, como ayer fue la religión contra la religión. Hoy es la ciencia oficial u ortodoxa contra la ciencia del pueblo. El arqueólogo oficialista que desacredita al arqueólogo de pie de excavación, por haber hallado algo que no es capaz de explicar. La ciencia médica convencional occidental contra la ciencia médica tradicional china o ayurvédica. La medicina alopática contra la medicina naturalista. La astronomía contra la astrología. La matemática contra la numerología. La psiquiatría contra la psicología… ¿Qué está sucediendo? ¿Acaso volvemos a las mismas disputas entre nosotros? ¿De verdad es necesario desacreditar al de al lado para seguir uno su camino?

 

Yo creo que no. Creo que el único camino posible para la humanidad global es cuestionárselo todo, dudar de todo, escuchar y leer sobre todas las versiones de un asunto para poder llegar a una certidumbre relativa.

Muchas teorías científicas de hace unos siglos, hoy son obsoletas porque hemos llegado a otras teorías más exactas, o mejor dicho, a verdades menos relativas que las anteriores.

Sin lamentarlo, yo no me voy a creer las conclusiones que un estudio científico me plantee, por el mero hecho de que sea metodología científica, si lo hiciera caería en el dogma. Pero tampoco las voy a rechazar, pues si lo hiciera negaría una evidencia. Muchas evidencias juntas podrían apoyar una teoría, y aun así seguiría la de Descartes “La duda es el origen de la sabiduría”

 

Sabemos que una teoría era rebatida por una teoría posterior, y ésta por una tercera… Por tanto, debemos plantearnos: ¿cómo nos sentimos al respecto de esta transición? ¿Sentimos que la primera teoría era de idiotas, es menospreciable?

Yo digo que no, pues no hubiéramos llegado a la segunda teoría sin la primera, y mucho menos a la tercera. Es una evolución de la consciencia colectiva, una transición necesaria.

Con esta idea en mente, defiendo la necesidad que tuvo la humanidad de desacreditar las creencias que las religiones nos exponían. Fue necesario dejar de explicar cualquier acceso o ataque de tos por motivo de un ataque divino (de ahí el nombre) para empezar a explicarlo bajo el método científico, bajo la razón y la deducción. Y doy gracias de que fuera así, pues sólo así empezamos a investigar las maneras de combatirlo, solo cuando dejamos de pensar que era un ataque divino nos creímos en la posibilidad de combatirlo.

 

Muchos de los grandes sofistas de la humanidad aunaron ciencia y religión: Leonardo da Vinci, Rudolf Steiner, Paracelso, Charles Darwin… Yo tengo mis creencias, algo parecido a una religión, además soy estudiosa de ciencia. Para mí no son incompatibles, sino complementarias.

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